Y dijo la libélula...

lunes, 19 de diciembre de 2016

Dicen las paredes...(52)


Plaza de Toros de San Martín del Castañar, Salamanca
Diciembre 2016

domingo, 30 de octubre de 2016

Dicen las paredes...(51)

         "Si no tuvieras miedo ¿qué harías?
           En algún lugar, en algún momento

martes, 4 de octubre de 2016

Instrumental: memorias de música, medicina y locura - James Rhodes


Nada, absolutamente nada, me impedía hacerlo. Repito que por eso es tan difícil tener paciencia con personas como yo. En mi fachada hay dos puertas. En una se lee claramente BUENA VIDA; en la otra, INFIERNO. Y no solo crucé la puerta oscura, sino que lo hice silbando, con toda la despreocupación  del mundo, remangándome y con gran decisión. Me metí tranquilamente, como si fuera el mayor gilipollas del mundo, en el puto apocalipsis

martes, 16 de agosto de 2016

Si las libélulas leyeran...(29)


miércoles, 6 de julio de 2016

Leviatán - Paul Auster

La libreta se había transformado para ella en un objeto mágico, un almacén de oscuras pasiones y deseos soterrados. El azar la había conducido hasta ella, pero ahora que era suya,  la veía como un instrumento del destino.
Aquella primera noche estudió las anotaciones y no encontró ningún nombre que le resultase conocido. Pensó que aquel era el punto de partida perfecto. Emprendería el viaje en la oscuridad, sin saber absolutamente nada, y hablaría una por una con todas las personas que aparecían en la libreta. Averiguando quiénes eran empezaría a aprender algo acerca del hombre que la había perdido. Sería un retrato en ausencia, un perfil trazado alrededor de un espacio vacío, y poco a poco del fondo iría surgiendo una figura, formada por todo lo que no era. Esperaba llegar a encontrarle finalmente de esa manera, pero aunque así no fuese, el esfuerzo llevaría consigo su propia recompensa. Quería animar a las personas para que se abriesen a ella cuando las viera, para que le contasen sus historias de encantamiento, lujuria y enamoramiento, para que confiasen sus secretos más ocultos. Ansiaba trabajar en esas entrevistas durante meses, tal vez incluso años. Habría miles de fotografías que tomar, cientos de declaraciones que transcribir, un universo entero que explorar. O eso pensaba. La suerte quiso que el proyecto descarrilase después de un solo día