Y dijo la libélula...

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miércoles, 1 de mayo de 2013

Expiación - Ian McEwan


Que las criaturas de la noche fuesen atraídas hacia unas luces donde era más fácil que las devorasen otras criaturas era uno de los misterios que le causaban un módico placer. Prefería no conocer la explicación. Una noche, en una cena formal, un profesor de ciencias, deseoso de charlar, había señalado a unos insectos que giraban encima de un candelabro. Él le había dicho que lo que atraía era la impresión visual de una oscuridad aún mas densa al otro lado de la luz. Aunque pudieran devorarlos  tenían que obedecer el instinto que los empujaba a buscar el lugar más oscuro en el otro extremo de la luz; y en este caso se trataba de una ilusión.

domingo, 24 de marzo de 2013

Expiación - Ian MacEwan

Las largas tardes que pasaba consultando diccionarios y tesauros explicaban construcciones que eran incongruentes pero de un modo inquietante: las monedas que un maleante escondía en sus bolsillos eran "esotéricas", un matón sorprendido en el acto de robar un automóvil lloraba "con indecorosa autoexculpación"; la heroína a lomos de un semental pura sangre hacia un viaje "somero" en plena noche, la frente arrugada del rey era un "jeroglífico" de su desagrado. Briony era exhortada a leer sus narraciones en voz alta en la biblioteca, y a sus padres y a su hermana mayor  les asombrara oír a la apacible niña leyendo con tanto aplomo, haciendo grandes gestos con el brazo libre, arqueando las cejas al hacer las voces, y levantando la vista de la página durante varios segundos a medida que leía , con el fin de mirar una tras otras las caras de todos y exigir sin el menor empacho la atención total de su familia mientras vertía su sortilegio narrativo.
Aunque no hubiese contado con la atención, el aplauso y el placer evidente de sus familiares, habría sido imposible impedir que Briony escribiera. En cualquier caso, estaba descubriendo, como muchos escritores antes que ella, que no todo reconocimiento es útil