Y dijo la libélula...

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miércoles, 25 de marzo de 2020

La muerte del comendador - Haruki Murakami

"Una soleada mañana de finales de mayo,coloqué todo mi material de pintura en el estudio del dueño de la casa y me enfrenté al blanco impoluto de un lienzo por primera vez desde hacía mucho tiempo.
...
Para mí era una atmósfera nueva, un lugar donde se intensificaban mis ganas de ponerme a pintar de nuevo. El estímulo era tal que sentía como un dolor sordo, y, además, disponía de un tiempo casi ilimitado.
...
Sin embargo fui incapaz de pintar nada. Me quedaba plantado frente al lienzo en blanco durante horas y horas contemplándolo y no se me ocurría no la más mínima idea que pudiera empezar a plasmar allí. No sabía por dónde empezar, no encontraba del hilo del que tirar. Simplemente estaba allí, en aquel espacio vacío y sin decorar, como un escritor que se ha quedado sin palabras, como un músico que ha perdido su instrumento.
...
Sin embargo, en ese momento seguía sin encontrar el punto de partida. Por muchas ganas que tuviera de pintar, por mucho que sintiera un cosquilleo en el pecho, era imprescindible algo concreto para poder comenzar"

jueves, 12 de abril de 2018

La biblioteca secreta - Haruki Murakami

- Oye, ¿y tú quien eres? - le pregunté 
"Yo soy yo. Solo eso"
- Pero el hombre-oveja dice que tú no existes. Además... 
La muchacha posó suavemente un dedo sobre sus pequeños labios. Enmudecí al punto. "El hombre-oveja tiene su propio mundo. Yo tengo el mío. Y tú tienes el tuyo. ¿No es cierto? 
- Sí 
"Por lo tanto, que no yo tenga un lugar en el mundo del hombre-oveja no significa que yo propiamente no exista, ¿no te parece?

lunes, 28 de diciembre de 2015

Baila, baila, baila - Haruki Murakami

-Baila- dijo el hombre carnero- . No dejes de bailar mientras suena la música. ¿Lo entiendes? Baila. No dejes de bailar. No pienses porque lo haces. No le des vueltas ni le busques significados. En realidad, no significa nada. Si te pones a pensar, las piernas se detienen.

Así que no permitas que tus piernas se detengan. Por muy ridículo que te parezca, no dejes de bailar. Lograrás que lo que ya está endurecido  empiece a distenderse. Todavía deberías estar a tiempo. Utiliza todos tus recursos. Echa el resto. No tienes nada que temer. Estas cansado, lo sé. Cansado y asustado. A todos nos sucede. A veces sentimos que todo es un gran error. Y entonces las piernas se detienen.

lunes, 10 de agosto de 2015

Frase (26)


domingo, 20 de abril de 2014

Si las libélulas leyeran...(20)


viernes, 11 de abril de 2014

Frase (22)


viernes, 7 de febrero de 2014

Si las libélulas leyeran... (19)


miércoles, 22 de mayo de 2013

De qué hablo cuando hablo de correr - Haruki Murakami

Tenía la esperanza de que fuera así, desee que se desarrollara así. Ése era mi plan A. Un plan estupendo.
En la vida real, no obstante, las cosas no suelen salir tan bien. Cuando en un momento de nuestras vidas, acuciados por la necesidad, deseamos que ocurra algo agradable, la mayoría de las veces el que llama a las puertas de nuestras casas es el cartero trayéndonos malas noticias. No puede decirse que eso ocurra siempre, pero sí sé, por experiencia, que nos trae más a menudo noticias tristes que alegres. Se lleva la mano a la gorra y pone cara de sentirlo mucho, pero eso no influye ni un ápice en el contenido del mensaje que nos entrega. Pese a todo, no es culpa suya. Nada se le puede reprochar. No podemos agarrarlo por la solapa y zarandearlo. El pobre cartero sólo cumple con el trabajo que le ha encomendado su jefa. Y su jefa no es otra que..., eso es, una vieja conocida: la realidad.
De ahí que necesitemos un plan B

miércoles, 7 de marzo de 2012

Si las libélulas leyeran... (11)

martes, 27 de diciembre de 2011

Frase (12)

domingo, 13 de junio de 2010

Sputnik, mi amor - Haruki Murakami


"Ya ves, continuamos viviendo, cada uno a su manera, incluso ahora", pensé. Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes eramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atras. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días..., haciendo, según como, una buena actuación. Al pensarlo, me sentí terriblemente vacio.
...
Quizá todas las cosas ya estén perdidas de antemano secretamente en algún lugar remoto. Al menos existe un lugar tranquilo donde todas las cosas van fundiéndose, unas sobre otras, hasta conformar una única imagen. A medida que vamos viviendo no hacemos más que descubrir, una tras otra, como si tirasemos de un hilo muy fino, esas coincidencias. Cerre los ojos e intenté recordar el mayor número de cosas bellas pérdidas. Intente retenerlas en mi mano. Aunque sólo fuera un instante.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo - Haruki Murakami


Señor pájaro-que-da-cuerda, si te digo la verdad, o sea, toda, toda la verdad, a veces me entra un pánico terrible. Me despierto a medianoche, me siento sola, muy lejos, como a quinientos kilómetros, alejada de toda persona y de todo lugar, en las tinieblas, sin poder ver mi futuro mire hacia donde mire, y me coge tanto miedo que me entran ganas de gritar. ¿Señor pájaro-que-da-cuerda, a ti no te pasa algo parecido? En estos momentos procuro pensar que estoy unida a algo. Y enumero mentalmente, con todas mis fuerzas, los nombres de las cosas a las que estoy unida. Entre ellas, por supuesto, estás tú, señor pájaro-que-da-cuerda. Aquel callejón, aquel pozo y el árbol de caqui también lo están... Y, con la ayuda de diversas cosas pequeñas (claro que tú, señor pájaro-que-da-cuerda, no eres "una cosa pequeña, era sólo un decir), podré volver poco a poco a "este lado".