Y dijo la libélula...

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miércoles, 1 de mayo de 2013

Visión desde el fondo del mar - Rafael Argullol

Aquello fue sólo juego; aquello, presunción; aquello, deseo puro sin asomo de ternura; aquello, un gran amor que se diluyo incomprensiblemente; aquello, nada, una tontería; aquello, una pasión que me ilusionó al principio; aquello, una seducción que hubiera podido ahorrarme; aquello, únicamente instinto; aquello, una agradable compañía; aquello, el gusto por la transgresión;  también aquello, tan violento entonces y ahora ya tan pálido; aquello, un amor verdadero en mal momento; aquello, encanto; aquello, idolatría por un cuerpo; aquello, un enamoramiento que no podía ser duradero; aquello, el sortilegio de una mirada; aquello, una noche solitaria; aquello, un país lejano; en aquello otro, el sexo acabo en monotonía; aquello fue sobre todo un antídoto contra la muerte; aquello, la habitual indefensión frente a la belleza; aquello, una trampa; aquello, la maldita curiosidad; aquello una aventura que sería memorable; aquello, una relación tan prolongada que apenas hay nada que rescatar; aquello, porque lo veía como una historia inmortal; aquello, porque me permitía huir; aquello, el más joven amor interrumpido; aquello si valía la pena pero me equivoque al juzgarlo; aquello, porque era presente puro; aquello en cambio, porque me recordaba el pasado; aquello por el goce; aquello, hay que reconocerlo, acaso por inercia; aquello, según me han dicho a menudo, por el deseo de no comprometerme; en aquello otro quise continuidad pero no pude; aquello no fue muy distinto a lo de los animales;aquello era el paraíso, pero lo perdí como se pierden los paraísos; aquello, un infierno que soporte absurdamente; un hermoso amor, aquello, con su existencia justa; aquello, sentimiento sin sexo; aquello, por el contrario, era sexo sin apenas sentimiento; aquello, la bebida, que nada justifica; aquello estaba destinado al  matrimonio, con poca suerte; aquello fue pavoneo estúpido; aquello, un complejo de culpa anticipado; aquello parecía señalado por los astros; aquello no podía salir bien; aquello era miedo; aquello era libertad; aquello era búsqueda y aquello y aquello. Búsqueda

viernes, 20 de enero de 2012

Frase (13)

Si las libélulas leyeran...(9)

martes, 3 de enero de 2012

La razón del mal - Rafael Argullol

Tenía grabada en el oído la voz suave del anciano. Quería retenerla. De pronto constató que quería retenerla como un sedante que le confortaba extrañamente. Le cautivaba el timbre de aquella voz que, desde su absoluta fragilidad, parecía contrarrestar los sonidos tenebrosos que la rodeaban. No sabía cuál era la razón de aquel poder aunque, súbitamente, imaginó una posibilidad: aquel hombre, por las circunstancias que fueran, permanecía fiel a un lugar central contra el que nada podían hacer las fuerzas circundantes. No se oponía a tales fuerzas. Sencillamente, anclado en su centro, dejaba que se aniquilasen entre sí.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Visión desde el fondo del mar - Rafael Argullol

Nada nos atormenta y nos atrae tanto como esta línea de fuego, invisible para las miradas exteriores pero bien visible desde el ojo del corazón, el que en definitiva determinará nuestra cobardía o nuestro temple, nuestra miseria o nuestra ventura. Traspasar esta línea es tan arriesgado como necesario porque, más allá de ella, lo nimio se hace decisivo y lo imprescindible, banal. El día en que reconocemos su trazado es una epifanía, puesto que, alternativamente, la línea de fuego nos quemará, nos matará y nos salvará

NO PASAR, PELIGRO DE MUERTE

La calavera me examina seria y luego sonriente y luego otra vez seria y luego de nuevo sonriente: me muestra los preceptos. No pasar, no tocar, no escuchar, no mirar, no hablar, no pensar, no oler, no desear, no soñar, no saborear, no avanzar, no retroceder, no imaginar, no creer, no amar. El último precepto es el más importante porque resume todos los demás.

NO AMAR, PELIGRO DE MUERTE

En especial no ames lo que está en tu interior, no sea que tengas fuerzas y arrestos para amar lo que te aguarda en el exterior. Cuidado con el amor propio, porque el cultivo del amor propio te puede convertir en un amante del mundo y esto es lo más peligroso. Claro que también es lo más incitante. La calavera, quizá conscientemente, me invita a seguir la dirección contraria a la que aconseja: pasa, toca, escucha, mira, habla, piensa, olfatea, sueña, desea, saborea, avanza, retrocede, imagina, crea ama. La calavera me ha clavado su mirada vacía y en un solo instante me ha enseñado la ley con mayor eficacia que la escuela, la familia o la religión. También me ha invitado a transgredir la ley.

NO TOCAR PELIGRO DE MUERTE

viernes, 19 de noviembre de 2010

Si las libélulas leyeran...(5)



jueves, 1 de abril de 2010

EL CAMINO MÁS PELIGROSO

EL CAMINO MÁS PELIGROSO
Rafael Argullol

"Quien desde la infancia ha estado familiarizado con el mar, habrá escuchado alguna vez un viejo consejo: cuando el nadador se ve atrapado por un remolino no debe malgastar inútilmente fuerzas tratando de escapar; por el contrario, debe seguir el camino más peligroso en apariencia, dejandose succionar hasta el vertice del embudo; una vez allí la misma fuerza que lo ha absorbido lo expulsará, de nuevo, a la superficie. El camino más peligroso no es, en todas las circunstancias, el peor. Y, a veces, es el único que salva"