Y dijo la libélula...

viernes, 25 de junio de 2010

Granny O'Grimm's Sleeping Beauty

lunes, 21 de junio de 2010

El palacio de la luna - Paul Auster





La gente que encuentra en la luna mide cinco metros y medio y anda a cuatro patas.. Habla dos lenguajes diferentes, pero ninguno se compone de palabras. El primero es el que usa la gente vulgar, es un intrincado código de gestos pantomímicos que requieren un constante movimiento de todas las partes del cuerpo. El segundo es el que hablan las clases superiores y consiste en sonido puro, un complejo pero inarticulado tarareo que recuerda mucho a la música. Los selenitas no comen tragando el alimento, sino oliéndolo. Su dinero es poesía poemas escritos en pedazos de papel cuyo valor está determinado por el valor del poema mismo. El peor crimen es la virginidad y se espera de los jovenes que se muestren irrespetuosos con sus padres. Se considera que cuanto más larga tenga la nariz una persona, más noble será su caracter. A los hombres de nariz chata se les castra, porque los selenitas prefieren extinguir una raza que verse obligados a vivir con semejante fealdad. Hay libros que hablan y ciudades que viajan. Cuando muere un filósofo, sus amigos beben su sangre y comen su carne. De la cintura de los hombre cuelgan penes de bronce, de la misma manera que los franceses de siglo XVII solían llevar espadas. Como le explicó un selenita al desconcertado Cyrano: ¿acaso no es mejor honrar los instrumentos de la vida que los de la muerte?

miércoles, 16 de junio de 2010

Dicen las paredes (7)

Calle Adela Lastra, Salamanca
Junio 2010

domingo, 13 de junio de 2010

Frase (3)


Sputnik, mi amor - Haruki Murakami


"Ya ves, continuamos viviendo, cada uno a su manera, incluso ahora", pensé. Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes eramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atras. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días..., haciendo, según como, una buena actuación. Al pensarlo, me sentí terriblemente vacio.
...
Quizá todas las cosas ya estén perdidas de antemano secretamente en algún lugar remoto. Al menos existe un lugar tranquilo donde todas las cosas van fundiéndose, unas sobre otras, hasta conformar una única imagen. A medida que vamos viviendo no hacemos más que descubrir, una tras otra, como si tirasemos de un hilo muy fino, esas coincidencias. Cerre los ojos e intenté recordar el mayor número de cosas bellas pérdidas. Intente retenerlas en mi mano. Aunque sólo fuera un instante.